Pasaporte

Hace tiempo, al estar formada cuatro horas para renovar mi pasaporte, escribí algo en la contraportada del folder donde llevaba mis documentos. Hoy encontré ese folder y comparto una parte del contenido:

“Hoy conocí a José. Era dueño de una mirada honesta, decía con ella que su simpleza de pensamiento le permitía vivir con facilidad. 

Tiene dos hijos y está casado. Al igual que yo, estaba ahí esperando horas con el fin de realizar trámites que me hacen sentir como un número más del sistema. 

Vivió seis años en Estados Unidos, gracias a tener el valor de arriesgar su vida en las montañas para conseguir ese elemento material que todos necesitamos para sentir que valemos algo. Dijo que nunca le paso nada grave, y que siempre vivió tranquilo. No me extraña.

En esa ocasión iba a conseguir un documento legar, de manera ilegal. Me compartió que por sus hijos ya no quiere arriesgarse como la última vez. Por lo que dijo y la manera en la que se expresa se ve que es una persona que no se complica la existencia; ama a su esposa y la alienta con apoyo a salir de casa y tener propias ocupaciones, así implique lo que tenga que implicar. ¿Cuántos nos quedamos en nuestro sitio por comodidad? Porque si ya tenemos un trabajo o una ocupación, ¿para qué buscar algo más?

Tal vez la complejidad y la posesión de ideas inservibles nos limita. Una perspectiva sin obstáculos y perfumada de sencillez brinda más seguridad, ofrece maneras posibles y sobre todo atrae un camino que facilita nuestro andar para lograr lo que queremos. 

Hoy José me dio una lección que quiero conservar fresca. Cómo aprecio una mirada compasiva, alguien que te hace sentir que puedes creer en ti de la misma manera en que ellos confían en sí mismos. No creo que él esté consciente de lo valiente que es, y creo que eso no cambiaría nada“.

Y sí, tremenda lección que José me dio ese día, lo chistoso es que hoy, al leer el relato que escribí, me la volvió a dar. Gracias.

Viajeros

Si me adelanto un poco, si me lo permito, surge una pregunta: ¿Qué puede haber después de esto? Aún siento como si fuera el primer día, te conozco desde hace un par de años o tres, pero ahora que hemos ido trascendiendo las barreras puedo verte en realidad. La aceptación ha llegado lentamente, poco a poco, cada día es más claro que no te tengo, sino que estás aquí, al igual que yo ahí, porque así lo queremos, más no lo necesitamos. 

¿Por qué tú? ¿Por qué yo? Sé que son preguntas que no podré responder con palabras, sin embargo, se responden en mi interior y siento que esas respuestas, ambas, son correctas. 

Encontrar lo mismo en ti que en esos días recorriendo calles sin rumbo, sin esperar, sin ilusiones, con todo por descubrir, sin miedo, con el frío viento rozando las mejillas.. Ahora sé por qué solté todo, porque para este viaje no necesito nada más que a mi misma. Para este viaje en vez de empacar hay que desempacar, costumbres, recuerdos, ideas caducadas. Es una experiencia en la que se siembran semillas a diario, en la que se cosecha entre dos, y en la que no siempre se reciben frutos, pero los que se obtienen se comparten siempre, se disfrutan, se comen a mordidas. 

Creo que en esta ocasión el requisito es simple: tener valor. Tanto por uno mismo, como para actuar y sobre todo para dejar. Ser un guerrero, un ser espiritual, que disfrute de las batallas, que contemple las victorias y las derrotas con pasión. Sabiendo que pase lo que pase todo está ganado, pero solamente de creerlo así. Es un acertijo, un dilema simple pero difícil de ejercer. 

Si algo te puedo asegurar..

Me preguntó: ¿cómo puedes extrañar algo que no conocías? Precisamente no puedo responder la pregunta. Pero sí sé que deseaba tanto encontrar tal complemento, tal capacidad de compartir que la sensación podría ser o confundirse con extrañamiento.

La corazonada de que la espera terminó, de que todo es nuevo, de que no hay tiempo, de que la vida se llenó de momentos que tienen un significado profundo, en el alma. No hay cosa que se le compare, no hay más porque de pronto donde no “había nada“ lo hay todo. 

Fue como despertar, literalmente, de un sueño, para encontrar una realidad mejorada, tangible, llena de polvos de verdad. Las preguntas se detienen, se disuelven antes de entrar. Se distingue perfectamente la línea entre lo falso de la mente y la verdad del corazón… puede confundirte pero sabes que la respuesta la tienes en frente. Lo que solía asustarte se transforma en paz.. porque por fin hay alguien que recibe lo que das y que da lo que recibes. Así funciona, siempre que recibas es porque das… no te pones a pensar en las consecuencias, en las causas o en los medios.. no importa, no hay porcentajes, no hay medidas, no hay fechas. 

Los esquemas se quiebran, no soportan la fuerza del amor… y el amor… cuando llega, rompe todo para pasar. Está aquí, lo seguimos, lo sentimos, lo soñamos… sin ilusiones, sin expectativas, sin deseos. Se vive el momento dando espacio para después. 

Es cierto que el amor se descubre en uno mismo, pero cuando otro mismo lo descubrió y compartes con él… la sinergía es tan orgásmica que no consigues palabras para explicar lo que se siente. El idioma cambia… el leguaje se entiende en otra dimensión, donde te pierdes entre miradas, sonrisas y plenitud. 

Dejarse ver

Las mentiras eran una manera de protección. Las mentiras o esconder algo, eran maneras de ser libres entre la farsa. Y cuando llegas al lugar donde hay luz, se descubren las cosas que ocultabas en la oscuridad. 

Cuando dejas de estar solo, el piso por el que caminabas se craquela. No sólo es el hecho de compartir, sino el hecho de que nunca habías compartido… así. Dejar de ser el que más ve en su interior, dejar de ser el que acompaña, dejar el papel del fuerte… pega. Te cambian el esquema, se destruye, se destruyó algo que no sabías si quiera que tuviera una estructura. 

Entonces se materializa el aprendizaje, la teoría, se transforma en el presente: no tienes nada. Cosa que puede ser aterradora o que puede traer paz, porque estarle dando vueltas a las cosas, recayendo en el mismo error, pisando el mismo camino es sinónimo de que no has querido aprender la lección o de que no quieres aceptarlo. Si se viven cosas nuevas, emociones, oportunidades para ser diferente, para ser uno mismo, significa que modificaste la receta, y por consecuencia obtuviste algo diferente. 

La mente se resiste porque el ego reclama! Ya no tiene alimento, quiere seguir ocupando ese lugar. Pero el corazón sabe que todo pasará, el corazón siente tranquilidad, y paciente te dice: dale tiempo a lo que dejaste para que pueda encontrar un nuevo lugar, dale tiempo a tu mente para que se acomode, date tiempo… no hay prisa, no hay compromiso… y acepta que has llegado aquí, para tomar aire, para respirar, porque seguirás caminando… en la nada cuando hay todo. 

Moving on

Después de la semana reglamentaria de no querer salir, buscar compañía, del ‘no me quiero ir’ gritando desde dentro, de las lágrimas y los lamentos.. llega la hora de comenzar a moverse. Una cosa es estar triste y quererse despedir bien y otra es tirarse al drama. Al dejar de sentir el duelo real y empezar a sentir la ridiculez por mis venas me dije, ‘es hora de empacar’. 

Buscar espacio y dueño para las cosas que ya cumplieron su ciclo conmigo, desechar ropa y cosas viejas, incluso cosas nuevas que en realidad nunca necesité. Me doy cuenta de todo el dinero que gasté en vano, en lo que aún tiene etiqueta o en lo que se quedó en un cajón empolvado de olvido. Con ganas de tomar una maleta con lo necesario y tirar todo lo demás, pero no, nadie tiene por qué cerrar el ciclo por mi. Hacerme responsable de lo que nunca usé o de lo que nunca me gustó o de lo que guardé y que ya ha perdido el significado es parte de crecer.

El reloj sigue moviéndose, y apenas ayer, mientras ya tenía mis puños llenos de valor, me di cuenta. Estoy en el lugar en el que quise estar desde que tengo memoria. Libre, terminé con mis compromisos morales, sociales y familiares. Tantas veces pensé en este momento, tanto tiempo trabajé conmigo para que al fin pudiera decir que me voy. Y ahora no depende de nadie más, ni del sistema, ni de mis papás, ni de los planes con los que la sociedad te condena desde que naces. 

Quiero dejar de regalarle mi tiempo al ocio, a la educación, a la televisión; mi dinero a las idas a comer, al cine y a esta ciudad tan cara. No porque no me guste o porque nunca vaya a regresar, sino porque es tiempo de aprender a desprenderse. Dudo que algún día la vida me vuelva a reglar un momento así, donde puedo darme el lujo de dejarlo todo, incluyendo quien soy.. para poder ser mi destino y seguir el camino que Dios trazó. 

La bohème

Confías mucho en tu intuición, la sigues y de pronto encuentras que la vida te ha tomado por sorpresa. Pensabas quedarte, pensabas vivir más en la ilusión y llega a tu corazón un reloj que marca la hora de irse. Te dice que aún te queda un poco de tiempo, para despedirte, para repasar tus viejos apuntes, para tomar tus viejas botas, aquellas con las que subiste a la primera montaña, para llorar un charco, para abrazar la idea de lo que fue y para decir adiós. La vida no volverá a ser como antes. 

Fue un viaje tan sublime.. Se metió tan despacio en tu corazón que no te diste cuenta de que ocupara tanto espacio.. Ahora llenas tus maletas de valor y dejas todas las cosas que ya no tienen sentido. Pensaste que no importaría, que sería como antes, cuando era un alivio dejar todo atrás… pero ahora que se agotó el tiempo, que el tren está a punto de parar… te anclas al movimiento, viendo el paisaje con dolor, tratando de que no se escape ni un gracias para cada pasajero de cada vagón. 

En el vagón número dos está un bohemio, un cantante con el que compartiste un corazón.  Sabes que él nunca había estado tan perdido, y sonríes de lejos… después de aquella plática reconoces que no hay nada más que decir, que saber o que sentir.. También se metió despacio, pero en tu mente, en tu alma y en tu corazón… y no tenías idea que dejarlo ir esta vez no iba a derrumbarte, sólo iba a doler. Te sorprendes… la vida te dio la vuelta, la vida no te advirtió que esta vez no tenías nada que temer… y qué alivio…

Ya casi todo se acomoda, ya casi el dolor es calmado por cicatrices… ya casi tienes valor para hacer llamadas definitivas, para pagar las deudas que faltan, para regalar las últimas miradas. Te das cuenta de que ya casi es momento de saltar, y de que justo a tiempo, están brotando las alas.

Quisieras que cada persona supiera que te enseñó todo, quisieras que todos pudieran sentir esto… que sin ellos no hubieras sido una persona tan afortunada, tan completa, tan feliz, tan honrada. Es un hecho que esta ciudad permitió, gracias a su superficialidad, que pudieras ubicar con mayor claridad la profundidad en la gente, en esa gente tan maravillosa que se va contigo en el corazón. 

Gracias a cada instante, a cada tropezón, a cada confusión, a cada oportunidad… porque fueron los tabiques de tu nuevo hogar, de un hogar que nunca nadie podrá derrumbar, comprar o desaparecer, porque reside en todo tu ser, en tu andar, en tu espíritu. Gracias a los que leen entre líneas, gracias a los que leen en energía y gracias a los que leen en amor. 

Nos seguiremos viendo entre sueños, entre realidades, entre manías, entre verdades… nunca iguales pero siempre respetables. 

Es momento de la bohemia, de vivir del aire, del arte, del hambre, del café, de amar.. porque tenemos la fortuna de tener veinte años, y eso tampoco nunca será igual. 

Exclusivo

Ayer alguien me preguntó si una relación es exclusiva. Nunca lo había pensado. Supongo que se plantea por el mismo miedo que se tiene para confiar. Porque nos cuesta mucho trabajo, confiar y querer al mismo tiempo. 

Si nos ponemos a pensar, con los amigos más queridos se tiene esa confianza que tanto hace falta entre amantes. Nunca preguntamos a los mejores amigos si somos exclusivos, porque está implícito en la ecuación. Tal vez en una relación sea algo distinto por la manera de involucrar sentimientos… pero al final esa exclusividad se gana con amor. No locura, no pasión, no impulsos. Con paciencia, sin prisa, con esfuerzo, con libertad. Cuando eso se tiene no hay necesidad de entrar en discusiones. 

Supongo que el truco está en permanecer constante, apostando a la confianza y al amor. Esculpiendo esas piedras que somos, quitando la tierra, los errores, los miedos, los egos… llegando a la intimidad. Una intimidad que necesitamos experimentar a solas, antes de dejar entrar a alguien más. Si el miedo no viene del otro, viene de uno. Pedimos al otro que se deshaga del suyo cuando nosotros lo abrazamos más que nada, y eso no puede ser… es imposible fluir de esa manera. Al menos de una manera verdadera porque sí podemos vivir así pero siempre será farsa. 

Tratamiento…

A veces, no se trata las palabras, de lo que sugieran, de lo que signifiquen, sino de lo que se siente a través de ellas. Tantas veces leemos o escribimos cosas sin tener idea de lo que definen, pero sin querer hacen congruencia con el momento. Es como una mirada que lo dice todo, ese tipo de todo que no se puede describir. 

Dejar el corazón en una página o en tres, en un tren, en un río o en un libro o en cualquier lugar. Se siente… como una parte se desprende y ahí se queda, el recuerdo de esa experiencia se queda intacto, así pasen los años. Que bueno cuando lo sabes antes de irte, cuando sabes que no pasará mucho tiempo (relativamente) para que vuelvas a cruzar la puerta, pero de vuelta. 

Visitar un sur que más bien parece como una entrada a la intimidad que se tiene con uno mismo… con cerrar los ojos y bailar en el alma.. con la música de adentro… del todo. Es curioso como hablar de esto, mencionar el tema pueda confundirse con sexo. Y cuando no es así te das cuenta del status del mundo… que se deja (o nos dejamos) llevar por lo superficial que pinta ser muy profundo. Para otros, los simples, los gritones y los blandos puede ser que su profundidad se halle en lo absurdo, pero para los otros… los locos… el sentido se encuentra en la raíz, aún cuando esa raíz radique en zonas de paso y de olvido. 

Tejemos, tejemos con relaciones con argumentos, con lecturas, con ilusiones… tejemos un camino o un abismo. Mientras tejamos con certeza de lo absurdo o de lo cuerdo… al voltear será una telaraña por escalar, para regresar, para unir o simplemente para admirar. 

Para valorar algo, es preciso conocer su contexto y su proceso… 

manos

Warhol, el artista.

Video escrito y presentado por Alastair Sooke para BBC. 

Cómo te extraño.

Cómo te extraño… París al atardecer, papá al estar en el café, a ti..cuando no hacíamos más que reír, al tiempo cuando parecía eterno, cuando nada importaba…cuando yo lo era todo porque ahí estabas tú, cuando te conocí, cuando pude verme por primera vez en mi propia mente, que me gustaras..que te quisiera, que me importaras..que me desearas, que no sabía, que te soportara, cómo te extraño enojo, pensamiento, aliento.. ignorancia..palabras sin sentido, que me gustara la televisión, no conocer a Coelho, a Juez, a Frankl… Cómo extraño que bastara tan poco..

Cómo es extraño tener que soltar, ceder, valorar y adaptar. Ir, seguir, avanzar traen consigo eso… de momentos ser extraño y extrañar… pero mientras me guste caminar, también me gustará extrañar… 

“Wear the mustache”