Entender.

Entender. Que para ser feliz hay que ser. Y soltar. Que para amar hay que elegir. Y confiar. Que para ser valiente hay que sanar el miedo. Y creer. Que para que yo te espere tu me esperas. Y seguir. Que para sentir de verdad hay que conectar. Y actuar. Que para ser libre hay que liberar. Y meditar. Que para poder escribir hay que tener paz. Y respirar. Que la vida es perfecta con el tiempo. Y vivir. Que para que soledad se convierta en amiga hay que abrazarla. Y aceptar. Que no hay problema con ser uno mismo. Y conocerse. Que los errores son aciertos algún día. Y disfrutar. Que el corazón habla y pisa fuerte. Y tener fé. Que para ser feliz hay que ser valiente. Y permitir. Que si no es ahora, cuándo? Y asimilar. Que por algo ahora estoy aquí. Y agradecer. 

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“Un alma sana brilla a través de la “persona” casi todos los días y resplandece ciertos días. Donde existe una notoria herida, el alma se escapa. A veces se va sin rumbo o se escapa tan lejos que hace falta una magistral propiciación para convencerla de que regrese. Tiene que transcurrir mucho tiempo antes de que semejante alma recupere la confianza suficiente para volver, pero se puede hacer. Para ello son necesarios varios ingredientes: pura honradez, resistencia, ternura, dulzura, desahogo de la cólera, gracia. La combinación de todas estas cosas crea una canción que induce al alma a regresar a casa.”
Mujeres que corren con los lobos 
“No se necesita espiar cuando se sabe sentir a quien se ama.”
Alicia

Ir por ir o por querer ir?

Me gusta porque nos gustaba, porque te gustaba o porque de verdad me gusta? No lo sé, qué haría si estuviera detrás del tiempo? Tal vez iría contigo, pero si no estuvieras tú, iría? 

Si no fuéramos seres tan complejos, nuestros males y nuestros bienes no serían producto de la interacción del polvo de estrellas que desprendemos al caminar por la vida. 

Para qué salir corriendo en este momento de mi casa? Para qué si aquí tengo todo lo que quiero, y más que eso… lo que necesito. Para seguirte, para eso? O para querer sin que me veas que me sigas tú? 

Está demás hacer preguntas que no se responderán jamás, pero en el intento que hago por hallar respuestas, las encuentro, encuentro unas que nada tienen que ver con la cuestión, y sin embargo, ahora comprendo. No hay que ir a lugares para encontrarse, hay que encontrarse para ir a los lugares. 

Y si no me sirve de nada ir porque no sé dónde estoy, entonces que paren las cuestiones y que me llegue la inspiración para tejer las ideas que ya son parte de una conclusión que aún no es revelada. 

Pasaporte

Hace tiempo, al estar formada cuatro horas para renovar mi pasaporte, escribí algo en la contraportada del folder donde llevaba mis documentos. Hoy encontré ese folder y comparto una parte del contenido:

“Hoy conocí a José. Era dueño de una mirada honesta, decía con ella que su simpleza de pensamiento le permitía vivir con facilidad. 

Tiene dos hijos y está casado. Al igual que yo, estaba ahí esperando horas con el fin de realizar trámites que me hacen sentir como un número más del sistema. 

Vivió seis años en Estados Unidos, gracias a tener el valor de arriesgar su vida en las montañas para conseguir ese elemento material que todos necesitamos para sentir que valemos algo. Dijo que nunca le paso nada grave, y que siempre vivió tranquilo. No me extraña.

En esa ocasión iba a conseguir un documento legar, de manera ilegal. Me compartió que por sus hijos ya no quiere arriesgarse como la última vez. Por lo que dijo y la manera en la que se expresa se ve que es una persona que no se complica la existencia; ama a su esposa y la alienta con apoyo a salir de casa y tener propias ocupaciones, así implique lo que tenga que implicar. ¿Cuántos nos quedamos en nuestro sitio por comodidad? Porque si ya tenemos un trabajo o una ocupación, ¿para qué buscar algo más?

Tal vez la complejidad y la posesión de ideas inservibles nos limita. Una perspectiva sin obstáculos y perfumada de sencillez brinda más seguridad, ofrece maneras posibles y sobre todo atrae un camino que facilita nuestro andar para lograr lo que queremos. 

Hoy José me dio una lección que quiero conservar fresca. Cómo aprecio una mirada compasiva, alguien que te hace sentir que puedes creer en ti de la misma manera en que ellos confían en sí mismos. No creo que él esté consciente de lo valiente que es, y creo que eso no cambiaría nada“.

Y sí, tremenda lección que José me dio ese día, lo chistoso es que hoy, al leer el relato que escribí, me la volvió a dar. Gracias.

Para valorar algo, es preciso conocer su contexto y su proceso… 

manos

Warhol, el artista.

Video escrito y presentado por Alastair Sooke para BBC. 

Cómo te extraño.

Cómo te extraño… París al atardecer, papá al estar en el café, a ti..cuando no hacíamos más que reír, al tiempo cuando parecía eterno, cuando nada importaba…cuando yo lo era todo porque ahí estabas tú, cuando te conocí, cuando pude verme por primera vez en mi propia mente, que me gustaras..que te quisiera, que me importaras..que me desearas, que no sabía, que te soportara, cómo te extraño enojo, pensamiento, aliento.. ignorancia..palabras sin sentido, que me gustara la televisión, no conocer a Coelho, a Juez, a Frankl… Cómo extraño que bastara tan poco..

Cómo es extraño tener que soltar, ceder, valorar y adaptar. Ir, seguir, avanzar traen consigo eso… de momentos ser extraño y extrañar… pero mientras me guste caminar, también me gustará extrañar… 

“Wear the mustache”
Sooooo colette… 

Sooooo colette… 

Anonymous asked: Hola, en que te inspiras para escribir todo esto?

Hola! Pues, creo que en lo que pasa cada día y por lo general damos por hecho o ni lo notamos… disfruto de la manera en la que la vida envuelve los detalles para que los descubramos. :)

“Las palabras en el amor, son el relato de los hechos.”
Myself